Información del Programa:

Presentación: Podríamos decir que un terapeuta es un “especialista en el arte de atender”, es quien ayuda y colabora con personas o grupos para emprender y lograr objetivos de crecimiento y desarrollo. Es, en efecto, quien facilita ciertos procesos con sus destrezas adquiridas por un entrenamiento técnico y también por su propia experiencia de vida. Se posiciona como alguien que contribuye a crear ideas, estrategias y planes para poder avanzar y desarrollar las potencialidades de las personas.

El terapeuta Integral con mención en Psicología Humanista-Transpersonal, es, ante todo, un agente promotor de la libertad del consultante, que se compromete para indagar en las causas de su sufrimiento y en buscar en conjunto las posibles salidas a éste. Deberá poseer una imagen auténtica, y estar en constante trabajo de autoexploración y crecimiento interno. Considerando que por un tiempo será un “eje referencial transicional”, mientras el consultante logra su autonomía.

Éste programa de formación representa el reto de introducir a una persona en un arte y técnica complejos, fascinantes y extraordinariamente necesarios en nuestros tiempos. Más aún, si el objetivo es formar un Terapeuta Integral orientado desde la visión humanista-transpersonal, la tarea no puede menos que consistir en un proceso de crecimiento personal por el que irrestrictamente habrá de pasar el candidato.

Esta formación consta de dos columnas centrales; una es el intenso trabajo intelectual, de distintas teorías, corrientes, pensamientos, y cosmovisiones; y la otra, consta de un trabajo experiencial constante, profundo y transformador

Información del Programa:

Éste programa de formación busca capacitar y formar Terapeuta Integrales capaces de desenvolverse en distintos espacios laborales, institucionales o de manera particular. Fundamentalmente, estará entrenado para trabajar con personas, parejas, familias o grupos de personas que presenten dificultades dentro de un espacio de normalidad, promoviendo intervenciones oportunas y adecuadas. El espacio de normalidad debe entenderse desde el punto de vista del desarrollo pleno y feliz del individuo.

Además, el Terapeuta Integral podrá acompañar, ayudar y contener a personas durante las crisis vitales y conflictos existenciales a través de una cálida relación personal, en un ambiente de aceptación incondicional, empatía y profunda comprensión. Trabajará desde un enfoque integral, incorporando diferentes escuelas del conocimiento, utilizando aquellas herramientas prácticas generadoras de autoconocimiento, cambios conductuales y transformaciones internas.

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