Conocimiento Iniciatico; Tarot - Kabbalah – Astrología

Actualmente es común escuchar a alguien decir "Me fui a ver la suerte", "Me tiraron las cartas", "Los astros favorecen su numero de fortuna", "Buen momento para las relaciones amorosas", "Te tengo una Cábala" y así muchas otras formas populares de referirse a los sistemas de conocimiento arquetípicos del Tarot, la Kabbalah y la Astrología. Podemos con toda corrección decir que un cuerpo de conocimientos puede ser abordado de distintas formas y en diferentes niveles de acercamiento con respecto a la enseñanza que proporciona. Un planteamiento sobre la teoría de la relatividad puede ser tratado desde el ángulo de su desarrollo matemático donde solo unos cuantos expertos en el tema pueden entenderla o desde una perspectiva ejemplicativa en que la mayoría de las personas podrían captar el sentido de determinados contenidos de dicho conocimiento. El origen histórico del Tarot, la Kabbalah y la Astrología se remonta a un pasado remoto desconocido y como toda tradición milenaria trasmisora de un "mensaje significativo" el paso del tiempo produce sus efectos en su desarrollo. Sin embargo su permanencia y resurgimiento -en el plano de la interpretación de sus contenidos- puede ser considerada un indicador de que hay "algo" que diferencia estas enseñanzas de otras que no han tenido este desenvolvimiento. ¿Que es este "algo" que en la actualidad hace que millones de personas se interesen en estos "temas esotéricos"? dónde el hablar sobre dichas temáticas puede generar las más diversas y opuestas reacciones. En que por diferentes motivaciones los diversos mecanismos de los medios de comunicación son utilizados para contactarnos con estos temas. Cuando una enseñanza es capaz de generar la atención de colectivos humanos y mantenerse en el tiempo es porque hay algo en ella que apela a un nivel mas profundo de nuestra naturaleza. Podemos decir que una enseñanza como esta nos conecta con la esperanza de iniciarnos en un proceso donde encontremos respuestas a las interrogantes fundamentales de la vida.

 

¿Si esto es así, existe hoy en día un conocimiento que pueda ser denominado iniciatico? ¿Qué nos permita acceder a una respuesta a estas interrogantes? ¿Si fuese así cuales serían sus características? ¿Cómo lo reconoceríamos? ¿Qué lo diferenciaría de otros cuerpos de información? ¿Cuales serían sus efectos históricos? Estas interrogantes seguramente se las plantearían todo investigador serio que estuviese interesado en el tema. A través del presente artículo pretendo sentar algunas bases para emprender dicha búsqueda. Presento a su ves en forma de esquemas algunos planteamientos desarrollados por autores versados en la materia -Djwhal Khul, Gregory Mathers, Israel Regardie, Dion Fortune- donde también se incluyen las conclusiones a las cuales he llegado en las investigaciones que he emprendido. La procedencia de los escritos está indicada respectivamente en la esquina inferior derecha de las tablas. Una de las características que tendría este megaconocimiento sería sin lugar a dudas su apelamiento a un desarrollo "mayor y más profundo" de la naturaleza humana. Los planteamientos religiosos y filosóficos de Occidente y Oriente se conectan invariablemente en su énfasis valorico, moral y ético sobre la dirección evolutiva del Ser humano. La capacidad de albergar un conocimiento "iniciatico" conlleva una responsabilidad práctica en las relaciones que establecemos con nuestro medio. Si dicho conocimiento como su apelativo lo indica es iniciatico y nos permite acceder a un estado de ser cualitativamente diferente de lo usual, entonces estamos en una posición donde poseemos una "ventaja diferencial" sobre el resto de la sociedad y en consecuencia debemos tener la madurez y actitud adecuadas para hacer "buen uso" de esta facultad. Por lo tanto un planteamiento de esta índole debe entregarnos una orientación valorica y ética dirigida a desarrollar las cualidades integrativas y universales de la conciencia. No pretendo explicar cual es la "caractereología" de lo mencionado sino dejarlo a la capacidad intuitiva del lector.

 

También un conocimiento de este carácter debe poseer una coherencia interna adjunta a la capacidad de integrar diversos planteamientos cognitivos, sirviendo a su ves como parámetro de evaluación y discernimiento, con respecto a otros sistemas que se adjudiquen similares pretensiones. Debe en consecuencia estar planteado en un lenguaje abstractamente significativo y apelar a los niveles arquetípicos de la conciencia colectiva. Esto, a raíz de su capacidad de generar síntesis dada su solidez epistemológica y la facultad de potenciar y acelerar el desarrollo evolutivo del Ser humano.

 

Siendo este el fundamento desde el cual albergamos la posibilidad del desarrollo de un conocimiento iniciatico, tenemos que en el plano teórico de las correlaciones arquetípicas nos encontramos con la integración de tres sistemas de conocimiento: El Tarot, La Kabbalah y la Astrología. Estos tres planteamientos arquetípicos fueron originalmente unificados por los fundadores de la Aurora Dorada -Gregory Mathers, Israel Regardie, Dion Fortune. A continuación se presenta el primer esquema ejemplicativo de la integración de estos tres sistemas. Una de las formas en que podemos observar la coherencia del sistema es en la correlación existente entre los veintidós senderos que conectan a los sephiras centrales y los veintidós arcanos mayores del tarot. A cada sendero le corresponde un arcano mayor detrás de lo cual hay un "método" de acercamiento hacia la realidad arquetípica que conecta y desarrolla los arquetipos correspondientes según sea el objetivo ha ser trabajado. Así si una persona esta interesada en acrecentar la "cualidad arquetípica del Mago", que conecta los Sephiros: Kether-La Energía Primaria- y Binah-El Entendimiento-, tendrá que establecer un vinculo psicológico con los significados arquetípicos de, el Arcano mayor del Rey-Dominación-, el Arcano menor del As-Iniciación-, el Arcano menor del Tres-Activación-, y el planeta Saturno-Estabilización "a través de las experiencias complejas de la vida"-; Una forma de interpretar estas conexiones es: "La capacidad creativa de la personalidad debe estar acompañada por un manejo inteligente de la energía, donde la habilidad para iniciar situaciones y activar procesos de diversa índole, refleje una base estable y un aprendizaje de vida que permitan una administración correcta y adecuada del poder".

 

A continuación se presenta un cuadro de los Arcanos Mayores del Tarot y los Principios Metafísicos que les corresponden; dichos principios son concepciones abstractas que expresan un significado genérico de la idea arquetípica susceptible de ser concretizadas a un plano psicológico donde en un contexto terapéutico puedan cumplir una función orientativa. Tenemos dentro de esta lógica, por ejemplo, que el arcano el Sumo Sacerdote cuyo principio metafísico correspondiente es la actividad espiritual puede interpretarse como: El que posee el conocimiento interno de la naturaleza humana y puede entregar dicha enseñanza a los demás, lo cual realiza a través de la enseñanza y consecuencia practica de sus acciones; este arcano se integra con el signo de Tauro en que uno de los significados centrales esta dado por la conexión con los valores espirituales y el contacto con los niveles más profundos de la conciencia, o por el contrario la identificación con los objetivos materiales de la personalidad propuestos por el medio social.


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Billy Campbell
---Director---