La astrología comprende un conjunto de sistemas de adivinación basados en la premisa de que los fenómenos astronómicos (interpretados en la carta astral y el signo solar, entre otros) pueden influir en los rasgos de la personalidad de los individuos y en los sucesos importantes de su vida, así como en los acontecimientos mundiales, tales como crisis económicas, guerras etc. Según la astrología, la repeticion en el tiempo de una serie de posiciones por parte un astro o conjunto de ellos debería producir en un individuo o sociedad acontecimientos análogos a los sucedidos la última vez que se reprodujo tal fenómeno, siendo posible predecirlos o atajarlos. Aunque tal creencia carece de base y no existe mecanismo físico alguno que justifique cómo los astros podrían influir en el comportamiento humano, algunos defensores de esta práctica han argumentado que tal influencia estaría relacionada con el concepto de arquetipos universales, argumentando que no se trataría tanto de una influencia objetiva y medible como de una creencia asumida por la colectividad consciente o inconscientemente que tendería a autocumplirse.

 

Muchas culturas creen en la importancia de la astrología, y los indios, chinos y mayas han desarrollado diferentes sistemas para predecir los acontecimientos terrestres basándose en las observaciones celestiales. En Occidente, el sistema más comúnmente utilizado es el horóscopo, que afirma predecir aspectos de la personalidad de las personas, y poder predecir el futuro basándose en la posición del Sol, la Luna y otros astros en el momento del nacimiento.

 

A través de su historia, la astrología fue considerada una tradición académica. Fue aceptada en contextos políticos y académicos, e influyó otros estudios como la astronomía, la alquimia, la meteorología y la medicina. Al final del siglo XVII, con el surgimiento de la nueva física y la astronomía (como el heliocentrismo y la mécanica newtoniana) comenzó a cuestionarse la astrología. La astrología comenzó a perder su estatus teórico y académico, y la creencia común en la astrología ha ido decayendo en gran medida. La astrología ha sido rechazada por la comunidad científica al no tener validez o poder explicatorio para describir el universo (una pseudociencia). Entre otras razones, porque no existe una propuesta sobre el mecanismo de acción por el cual la posición y el movimiento de las estrellas y los planetas puedan afectar a la gente y los acontecimientos terrenales sin contradecir las bases bien conocidas de la biología y la física. El estudio científico de la astrología ha demostrado que no hay evidencia para aceptar ninguna de las premisas ni de los supuestos efectos que la tradicción astrológica sostiene. Cuando la astrología ha realizado predicciones falsables, estas han sido refutadas.