La base de la Terapia Regresiva consiste en ayudar a la persona a conseguir un estado alterado de consciencia, gracias al cual accede a memorias ancestrales y revive situaciones enterradas en su mente. Las técnicas más comunes para conseguir este estado alterado de consciencia son la relajación profunda y la hipnosis clínica.

 

Una vez conseguido ese estado alterado de consciencia, el terapeuta o facilitador, guía a la persona en función de las creencias que ambos tengan.

 

Uno de los mayores promotores de la regresión a vidas pasadas (el psiquiatra Brian Weiss), comenzó trabajando con regresiones a edad hasta que algunos pacientes llegaron a vidas pasadas espontáneamente, empezando a creer entonces en la existencia de vidas pasadas.

 

Revivir el trauma es imprescindible para desactivar de nuestro cuerpo las memorias ancladas (sanación física); conectar con la emoción que se produjo, la cual suele llevar mucho tiempo reprimida, darla un espacio y permitirnos liberarla produce una profunda sanación emocional; la profunda toma de conciencia obtenida al detectar y comprender los patrones de conducta enterrados en el subconsciente, reprogramándolos si es el caso, conlleva la sanación mental; al ampliar esta sanación a vidas pasadas nuestro alma comprende su maravilloso viaje.